Son muchos los problemas que pueden traerte a PSICOALAR. En ocasiones, son problemas clínicos  como la depresión o  la ansiedad, pero también ayudamos a las personas a encontrar la  satisfacción vital y el desarrollo personal cuando existe desmotivación, falta de metas vitales, baja autoestima, procesos de toma de decisiones, necesidad de cambios personales y/o profesionales, etc.

Algunos de los problemas que tratamos con mayor asiduidad:

Problemas de sueño, coaching y orientación personal, situaciones de crisis vital, toma de decisiones...

 

Depresión y bajo estado de ánimo

La tristeza es una emoción inherente al ser humano cuando se presentan ciertas situaciones.

El problema surge cuando se convierte en un estado crónico, que interfiere en el día a día. Los pensamientos acerca del mundo, del futuro y de uno mismo se vuelven muy negativos y resulta difícil salir de esa visión. Es muy importante trabajar sobre dichos pensamientos, modificándolos a través de técnicas cognitivas que permitan que la persona comience a cuestionarse sus planteamientos depresivos, para poco a poco desecharlos y recuperar su vida normal.

La intervención basada en la aplicación de técnicas cognitivas y de técnicas conductuales, ha demostrado su eficacia en numerosos estudios con resultados muy positivos acerca de la recuperación y el mantenimiento de los cambios a largo plazo.

Problemas de ansiedad

La ansiedad es un estado emocional de carácter difuso, ya que puede surgir sin una causa externa clara.

Suele existir miedo a acontecimientos futuros que tienden a ser impredecibles. La ansiedad se puede manifestar de tres formas; a nivel cognitivo (pensamientos de preocupación e inquietud), a nivel fisiológico (tensión muscular, taquicardia, sudoración…) y a nivel conductual (evitar situaciones temidas, inquietud...). Son muchos los problemas asociados a la ansiedad, por ello es fundamental hacer una evaluación personalizada de cada caso y adaptar los objetivos terapéuticos a las necesidades del paciente.

En esa evaluación se cuantifican y describen dichos objetivos para que el paciente compruebe sus progresos. La intervención cognitivo conductual modifica todos los componentes de la ansiedad (cognitivo, fisiológico y conductual). Esta intervención se sumará al diseño de un programa de prevención de recaídas y mantenimientos de los logros alcanzados a través del tratamiento.

Transtorno obsesivo compulsivo

Este trastorno consiste en la presencia de pensamientos, impulsos o imágenes repetitivas, que aparecen como intrusas e indeseadas, provocando un malestar importante en la persona. Ésta intentará poner todos los medios para ignorarlos o neutralizarlos con el fin de eliminar el malestar, lo hará mentalmente o mediante actos repetitivos (compulsiones), que lejos de solucionar el problema, sólo conducirán a cronificarlo o agravarlo.

La terapia cognitivo conductual para el abordaje del trastorno obsesivo compulsivo se centra en la exposición de la persona a sus temores para que pueda afrontarlos sin tener que recurrir a las compulsiones. También se trabajará a nivel cognitivo para romper los esquemas de control, la hiperresponsabilidad y la intolerancia a la duda.

Timidez, fobia social y problemas de relación

Para algunas personas relacionarse en entornos sociales puede resultar complicado. En ocasiones, se experimenta un gran malestar que puede traducirse en síntomas de ansiedad tales como sudoración, rubor facial, taquicardia, bloqueo, etc. Suelen aparecer temores acerca de la forma en la que los demás puedan pensar de uno mismo. Existe miedo a hacer el ridículo y por ello, se suelen evitar ciertas situaciones.

El tratamiento está dirigido a trabajar los temores y los pensamientos distorsionados acerca de uno mismo y de cómo le perciben los demás, entrenamiento en habilidades sociales y la exposición progresiva a las situaciones temidas.

Problemas de autoestima

La forma en la que nos evaluamos, sentimos y nos percibimos a nosotros mismos, no sólo determina nuestra felicidad, sino también nuestra forma de relacionarnos y ubicarnos en el mundo.

En los casos en los que existe un problema de autoestima es importante que la persona aprenda a reconocer y desarrollar su potencial, aceptando sus limitaciones, pero sin que ello suponga un obstáculo para que pueda alcanzar sus metas.

El tratamiento en estos casos ha de ser integral, abordando todos los ámbitos de la vida de la persona, empoderándola para que aprenda a evaluarse y dirigirse a sí misma de una forma más positiva y segura, sintiéndose capaz de perseguir sus propias metas.

Transtornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria suelen ser de gran complejidad y no sólo se reducen a una relación complicada con la comida. La terapia debe centrarse en establecer una relación de confianza con el paciente, para que sea él mismo, el que vaya implicándose de forma voluntaria en el tratamiento.

La terapia va encaminada a modificar actitudes disfuncionales hacia la imagen corporal, la comida, el peso, etc. De forma transversal se interviene para fomentar la autoestima y reducir los niveles de autoexigencia y perfeccionismo.